Cómo hacer pan en casa sin amasadora: guía paso a paso

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Experimentando en la Cocina

Hacer pan en casa es una de las experiencias más satisfactorias de la cocina. El olor que inunda la casa mientras se hornea no tiene precio. Y lo mejor: no necesitas ningún aparato especial. Con tus…

Cómo hacer pan en casa sin amasadora: guía paso a paso
Hacer pan en casa es una de las experiencias más satisfactorias de la cocina. El olor que inunda la casa mientras se hornea no tiene precio. Y lo mejor: no necesitas ningún aparato especial. Con tus manos, harina, agua, levadura y sal puedes hacer un pan estupendo.

Los ingredientes básicos

Harina: Para empezar, usa harina de trigo de fuerza (con un W superior a 200). Tiene más gluten, lo que da elasticidad a la masa y permite que el pan suba mejor. Si no encuentras de fuerza, la harina de todo uso también funciona.

Agua: La temperatura del agua es importante. Para una fermentación correcta, usa agua tibia (entre 25 y 30ºC). Ni fría, que ralentiza la levadura, ni caliente, que la mata.

Levadura: Puedes usar levadura fresca (la de cubo del supermercado) o levadura seca de panadero. Son intercambiables: 25g de fresca equivale a 8g de seca.

Sal: Añádela siempre separada de la levadura. La sal en contacto directo con la levadura la inhibe.

La técnica sin amasadora

Existen varias técnicas para desarrollar el gluten sin amasadora:

Plegados: En lugar de amasar, cada 30 minutos durante la fermentación, coges la masa por un extremo, la estiras hacia arriba y la pliegas sobre sí misma. Cuatro pliegues, gira el bol 90 grados y repite. En 4 ciclos tienes una masa perfectamente desarrollada sin esfuerzo.

Autólisis: Simplemente mezcla la harina con el agua y déjala reposar 30-60 minutos antes de añadir la levadura y la sal. Durante este tiempo, las enzimas de la harina empiezan a desarrollar el gluten solas. Cuando retomes la masa, verás que está mucho más suave y manejable.

La fermentación

La fermentación es donde ocurre la magia. La levadura consume los azúcares de la harina y produce el dióxido de carbono que hace subir el pan y los alcoholes y ácidos que le dan sabor.

Fermentación rápida: A temperatura ambiente (20-25ºC), la masa dobla su volumen en 1-2 horas.

Fermentación lenta en frío: Mete la masa en la nevera después de formarla y déjala toda la noche (8-16 horas). El resultado es un pan con mucho más sabor y una corteza más crujiente. Esta es mi técnica favorita.

El horneado

El secreto para conseguir una corteza crujiente en casa es el vapor. Los hornos de panadería inyectan vapor al principio de la cocción para que el pan se expanda bien. En casa puedes simularlo de varias formas:

Usando una cocotte o cazuela de hierro con tapa: Precalienta la cazuela en el horno a 250ºC. Mete el pan dentro, tapa y hornea 20 minutos. Destapa y termina otros 20 minutos para dorar.

O poniendo una bandeja con agua en la base del horno durante los primeros 15 minutos de cocción.

Consejos finales

No cortes el pan recién sacado del horno: El interior sigue cocinándose con el calor residual. Espera al menos 30 minutos.

La práctica hace al maestro: El primer pan casi nunca es perfecto. Pero el quinto ya te sorprenderá.

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