Los alimentos fermentados están de moda, pero no son ninguna novedad: el ser humano lleva fermentando alimentos desde hace miles de años. El yogur, el queso, el vino, la cerveza, el pan de masa…
Los alimentos fermentados están de moda, pero no son ninguna novedad: el ser humano lleva fermentando alimentos desde hace miles de años. El yogur, el queso, el vino, la cerveza, el pan de masa madre, el vinagre... Todos son fermentados. Lo que está cambiando es que cada vez más personas quieren hacerlos en casa. Y tienen razón: los fermentados caseros son más baratos, más frescos y, generalmente, más ricos que los comerciales.
Yogur casero
Hacer yogur en casa es increíblemente fácil. Solo necesitas leche y un poco de yogur natural como starter (para que aporte las bacterias).
Proceso básico: Calienta la leche a 85ºC (para pasteurizarla), enfría a 45ºC, añade 2-3 cucharadas de yogur natural por litro de leche, mezcla bien y mantén a temperatura constante de 40-45ºC durante 6-8 horas. Puedes usar el horno apagado con la luz encendida, una yogurtera o simplemente envolver el tarro en una manta.
Kéfir
El kéfir es más potente que el yogur en términos de probióticos. Se hace con gránulos de kéfir, que son colonias de bacterias y levaduras. Una vez que tienes los gránulos (se consiguen en tiendas de alimentación saludable o regalados de alguien que ya los tenga), solo hay que añadirlos a leche fresca cada día.
Proceso: Pon los gránulos en un tarro, cubre con leche entera, tapa con un paño y deja a temperatura ambiente 24 horas. Cuela los gránulos (para reutilizarlos), y el líquido resultante es tu kéfir.
Chucrut
El chucrut es simplemente col fermentada en sal. Ni vinagre, ni calor: solo col, sal y tiempo.
Proceso: Corta la col en juliana fina. Añade 2% de sal en peso (20g por kilo de col). Masajea con fuerza durante 10 minutos hasta que la col suelte su agua. Compacta en un tarro de cristal, asegurándote de que la col quede sumergida en su propio líquido. Tapa y deja fermentar a temperatura ambiente 1-4 semanas.
Kombucha
Es té fermentado con una colonia de bacterias y levaduras llamada SCOBY. Tiene un sabor ácido y ligeramente efervescente. Requiere más tiempo y un SCOBY de partida, pero una vez que tienes el sistema montado, la producción es continua y prácticamente automática.
Yogur casero
Hacer yogur en casa es increíblemente fácil. Solo necesitas leche y un poco de yogur natural como starter (para que aporte las bacterias).
Proceso básico: Calienta la leche a 85ºC (para pasteurizarla), enfría a 45ºC, añade 2-3 cucharadas de yogur natural por litro de leche, mezcla bien y mantén a temperatura constante de 40-45ºC durante 6-8 horas. Puedes usar el horno apagado con la luz encendida, una yogurtera o simplemente envolver el tarro en una manta.
Kéfir
El kéfir es más potente que el yogur en términos de probióticos. Se hace con gránulos de kéfir, que son colonias de bacterias y levaduras. Una vez que tienes los gránulos (se consiguen en tiendas de alimentación saludable o regalados de alguien que ya los tenga), solo hay que añadirlos a leche fresca cada día.
Proceso: Pon los gránulos en un tarro, cubre con leche entera, tapa con un paño y deja a temperatura ambiente 24 horas. Cuela los gránulos (para reutilizarlos), y el líquido resultante es tu kéfir.
Chucrut
El chucrut es simplemente col fermentada en sal. Ni vinagre, ni calor: solo col, sal y tiempo.
Proceso: Corta la col en juliana fina. Añade 2% de sal en peso (20g por kilo de col). Masajea con fuerza durante 10 minutos hasta que la col suelte su agua. Compacta en un tarro de cristal, asegurándote de que la col quede sumergida en su propio líquido. Tapa y deja fermentar a temperatura ambiente 1-4 semanas.
Kombucha
Es té fermentado con una colonia de bacterias y levaduras llamada SCOBY. Tiene un sabor ácido y ligeramente efervescente. Requiere más tiempo y un SCOBY de partida, pero una vez que tienes el sistema montado, la producción es continua y prácticamente automática.
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