Cómo hacer un caldo casero perfecto: de pollo, verduras y pescado

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Experimentando en la Cocina

Un buen caldo casero es la base de infinidad de recetas y una diferencia abismal con respecto al caldo de brick o el de pastilla. Se puede preparar en grandes cantidades, congelar en porciones y…

Cómo hacer un caldo casero perfecto: de pollo, verduras y pescado
Un buen caldo casero es la base de infinidad de recetas y una diferencia abismal con respecto al caldo de brick o el de pastilla. Se puede preparar en grandes cantidades, congelar en porciones y tener siempre a mano. Una vez que entras en el hábito de tener caldo casero en casa, no hay marcha atrás.

Caldo de pollo

Es el más versátil y el más usado. Sirve de base para sopas, arroces, guisos, risottos y salsas.

Ingredientes para un caldo de pollo básico:
— 1 carcasa de pollo (o 2-3 carcasas de pollo asado que hayas guardado)
— 1 cebolla cortada por la mitad
— 2 zanahorias
— 2 ramas de apio
— 1 puerro
— Unos granos de pimienta
— Laurel, tomillo y perejil
— 2-3 litros de agua fría

Proceso: Pon todo en una olla grande y cubre con agua fría. Lleva a ebullición lenta y cuando salga espuma, retírala con una cuchara. Cocina a fuego muy suave durante 3-4 horas sin que llegue a hervir fuerte. Cuela, enfría y desgrasa.

Caldo de verduras

Más ligero y rápido que el de pollo. Solo necesita 45-60 minutos de cocción. Ideal como base para cremas, sopas vegetales y guisos de legumbres.

Ingredientes: Cebolla, zanahoria, apio, puerro, ajo, tomate, perejil, tomillo. También puedes añadir las partes que normalmente tiras: la parte verde del puerro, las pieles de cebolla (limpias), las ramas de perejil, las hojas exteriores del apio.

Caldo de pescado (fumet)

El más rápido de todos: solo 20-25 minutos de cocción. Con más tiempo amarga.

Ingredientes: Espinas y cabezas de pescado blanco (merluza, rape, dorada...), cebolla, puerro, zanahoria, laurel, vino blanco. Nunca uses pescados azules: dan un sabor demasiado intenso.

Consejos generales

El frío es tu aliado: Los caldos de carne y pollo tienen mucha grasa. Enfríalos en la nevera y al día siguiente la grasa habrá solidificado en la superficie y podrás retirarla fácilmente.

Congelar en cubitos: Congela parte del caldo en cubiteras para tener porciones pequeñas que puedas añadir directamente a salsas y arroces.

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