Cómo hacer un sofrito perfecto: la base de la cocina mediterránea

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Experimentando en la Cocina

El sofrito es uno de esos preparados que marcan la diferencia entre un plato mediocre y uno excepcional. Es la base aromática de infinidad de recetas mediterráneas: desde una paella hasta un guiso de…

Cómo hacer un sofrito perfecto: la base de la cocina mediterránea
El sofrito es uno de esos preparados que marcan la diferencia entre un plato mediocre y uno excepcional. Es la base aromática de infinidad de recetas mediterráneas: desde una paella hasta un guiso de legumbres, pasando por pasta o ratatouille.

¿Qué es exactamente un sofrito?

Un sofrito es una mezcla de verduras cocinadas a fuego lento en aceite de oliva hasta que quedan tiernas, dulces y concentradas. Los ingredientes básicos son cebolla y tomate, aunque según la región se añaden ajo, pimiento rojo o verde, puerro e incluso zanahoria.

El secreto está en el tiempo y en el fuego

El error más común es hacerlo con prisas. Un sofrito de calidad necesita al menos 30-40 minutos a fuego muy suave. La cebolla debe quedar casi transparente y el tomate debe perder toda su agua y concentrar su sabor.

Pasos para un sofrito perfecto:

1. Pica la cebolla en brunoise (dados muy pequeños). Esto garantiza que se cocine de manera uniforme.

2. Calienta abundante aceite de oliva virgen extra en una cazuela amplia a fuego medio-bajo. La cantidad no debe darte miedo: el aceite es el vehículo de todos los sabores.

3. Añade la cebolla con una pizca de sal. La sal ayuda a que suelte agua y se cocine antes. Remueve de vez en cuando y cocina unos 20 minutos hasta que esté dorada y blanda.

4. Añade el ajo picado y cocina 2 minutos más.

5. Incorpora el tomate rallado o en trozos (sin piel ni pepitas). Sube ligeramente el fuego y cocina otros 20-25 minutos hasta que el tomate pierda toda el agua y el aceite aparezca brillante en los bordes.

6. Prueba de sal y añade una pizca de azúcar si el tomate es muy ácido.

Consejos extra:

Puedes hacer una gran cantidad de sofrito y congelarlo en porciones. Dura perfectamente 3 meses en el congelador y te salvará más de una cena de entre semana.

También puedes añadir hierbas aromáticas como tomillo, laurel o romero durante la cocción para darle más personalidad según el plato al que vaya destinado.

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